Aun Tenemos Esperanza

En esta oportunidad nos llega un caso que muestra que aun tenemos esperanza y que nuestros niños tienen gran corazón.

Resulta que bajo el candente sol de las 2:00 de la tarde, entre varias calles de Santiago, un grupo de jugadores de baloncesto corrió hasta un centro médico, con una caravana detrás, para llevar la copa (por la que tanto habían trabajado) a “El Topo”, un compañero que no participó por una lesión en la rodilla.

“Contentos”, así se sintieron los adolescentes del Club Savica, Mejoramiento Social y El Ejido (Sameji) al visitar a su amigo, quien se desbordó en lágrimas ante la sorpresa que recibió.

El menor de 13 años no esperaba que el grupo traspasara la puerta de la nueva habitación donde estaba, luego de varios días en cuidados intensivos sin recibir visitas.

Esta emotiva escena, en la que además de entregarle el trofeo se ve cómo se funden en un abrazo los chicos que se consideran hermanos, se ha hecho viral en las redes sociales.

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“Ese es uno de los guerreros de nosotros que no pudo participar”, se escucha la voz de alguien en el fondo con esa expresión. Canalizado en la muñeca izquierda y enyesado hasta la rodilla en el pie derecho, el chico, quien vestía su uniforme del equipo, contagió con su llanto de asombro y felicidad a todos los presentes e, incluso, a quienes les llega el video a través de las plataformas sociales en línea.

Los juegos previos a la final fueron un éxito hasta ganar el torneo campeonato intermedio de baloncesto para chicos entre 13 y 14 años contra el Club Domingo Paulino (CDP). Pero el adolescente solo participó de cuatro, el resto (torneo regular y semifinal) se los perdió debido a una molestia.

Una caída mientras montaba bicicleta le provocó un daño al que le restó importancia, pero que más adelante le pasó factura. Siguió con sus prácticas cotidianas mientras que un líquido se alojaba en su rodilla para luego afectarle un pulmón y dejarlo ingresado en una unidad de cuidados intensivos.

El deseo de sus compañeros visitarlo y acompañarle ante tan difícil momento siempre estuvo, así como también el apoyo de su entrenador, Leo Santos, conocido por los años dedicados a desarrollar las aptitudes de jóvenes y niños para este deporte. No obstante, la condición de salud y las restricciones características del ala médica en la que el adolescente se encontraba lo impidieron.

Fue el pasado sábado 1 de octubre cuando el equipo, de unos diez adolescentes, fue acompañado de una larga caravana de fanáticos orgullosos de la obtención de la copa hasta el centro médico que se encontraba, con su compañero ya acomodado en una habitación normal.

Antes de cada partido acostumbran a hacer una oración, ese día la dirigió el capitán del grupo, quien tomó un momento para pedir por la salud del menor, de apellido Santana, y entre las peticiones también estuvo ganar la gran copa dorada con el fin de entregársela al chico.

Una vez con él, sus amigos y entrenador le dieron palabras de apoyo y afirmaciones como “tú te vas a sanar, lo vas a ver”.

Fuente: Listín Diario